viernes, 17 de junio de 2016

Parques de caucho y trastorno por déficit de naturaleza.

   Calcula el tiempo que hace que no paseas por un bosque o has disfrutado de la naturaleza en estado puro...si de verdad has tenido que calcularlo... deberías replantearte tu estilo de vida, o analizar si sientes alguno de los siguientes síntomas:
  • falta de concentración
  • ansiedad
  • dificultades respiratorias
  • déficit de vitamina de D
  Estos son los síntomas del TDN: Trastorno por déficit de Naturaleza, acuñado por primera vez por Richard Louv quien en 2005  publicó el libro "Last child in the woods" -El último niño en los bosques-, que ya ha sido traducido a 9 idiomas en 13 países,va camino de convertirse en un best seller de educación ambiental, y ha tenido tal repercusión que han surgido hasta organizaciones para luchar contra este déficit de naturaleza.


  Según un estudio llevado a cabo por dos marcas de detergente británicas, los niños pasan menos tiempo al aire
libre que los presos de alta seguridad. Este estudio se hizo sobre una población de niños entre 5 y 12 años de 10 países distintos y en los que se preguntó a más de 12.000 padres. 






 Por supuesto las marcas buscaban suscitar polémica para garantizarse la publicidad y evidentemente, lo han conseguido. Además, han encontrado el apoyo del popular pedagogo inglés Sir Ken Robinson en su campaña "Dirt is good" (la suciedad es buena) donde se potencia pasar un día lectivo en contacto con la naturaleza (EMPTY CLASSROOM DAY).




    En las ciudades se reservan cada vez más espacios a zonas verdes, pero no dejan de ser islas en medio de inmensas urbes, eso si lo que denominamos "zona verde" no se limita a un parque con suelo de caucho en vez de tierra o hierba.Suelo de caucho que, por cierto, los padres prefieren para que sus hijos no se manchen. Existen también gimnasios al aire libre, zonas de esparcimiento, etc, pero nada es comparable a la inmersión en la naturaleza. Los niños ya no suben a los árboles, ya no juegan con ramas, ni con auga y tierra, ni con hojas, no se desarrollan los sentidos en plenitud porque no se paran a escuchar pájaros, ni a oler, ni siquiera a respirar.
  Desde los colegios asistimos desde hace unos años a una recuperación de  la importancia de  la naturaleza que va  más allá de un par de temas sobre medioambiente en la materia de ciencias, vemos proliferar los huertos escolares, donde los niños y niñas se implican directamente en el cuidado de las plantas. El acercamiento a la naturaleza y el medioambiente tiene forma también de talleres sobre agua, biodiversidad, energía y reciclaje, etc. Aún así la educación medioambiental en España es muy pobre y  este acercamiento desde las escuelas, insuficiente y en contra juegan    muchos factores que nos alejan cada vez más de la naturaleza:

  • la dificultad de conciliación de la vida familiar hace que los niños y niñas asistan cada vez más a actividades extraescolares o actividades regladas para ocupar el tiempo hasta que sus padres puedan encargarse de ellos.
  • la proliferación de la tecnología sin control, si bien antes la televisión hacía de niñera ahora la tarea de entretener la realizan las tabletas y ordenadores.
  • la sociedad de consumo llena de publicidad incita más a ir a un centro comercial que a un bosque ("los niños conocen más marcas que plantas")
 El contacto directo con la naturaleza favorece la autonomía, la creatividad, el interés por aprender  y ayuda a tener una buena salud física y mental. No lo digo yo, el catedrático en psicología ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, José Antonio Corraliza  afirma: «El sistema nervioso no está preparado para este alejamiento de la naturaleza y para vivir únicamente en espacios artificiales. La naturaleza proporciona equilibrio y tranquilidad a las personas. En la ciudad ocurre lo contrario. Por eso se satura y siente más violencia en las zonas urbanas»
  El TDN supuso una alerta. Muchos padres y educadores de EE UU y Europa empezaron a crear escuelas y actividades para que los niños retomaran el contacto con la naturaleza. El mencionado trastorno se relaciona con  «obesidad, enfermedades respiratorias, hiperactividad y falta de vitamina D», según Corraliza. Louv lo había dicho en su libro en 2005. Corraliza protagonizó varios artículos en los que se hablaba de este aspecto, y del hecho de que la naturaleza ayuda a los niños a enfrentarse al estrés.


" El Síndrome de déficit de Naturaleza no es un diagnóstico oficial, sino un modo de ver el problrms y describir los costos humanos de la alienación de la naturaleza, entre ellos: uso disminuido d elos sentidos, dificultades de atención, y tasas  más elevadas de enfermedades físicas y emocionales. El trastorno puede ser detectado en los individuos, las familias y las comunidades". (Richard Louv).
  Se acerca el verano, aprovecha para recuperar ese contacto con la naturaleza, dale a tus hijos la oportunidad de experimentar en ella.